
El fallecimiento de un joven auxiliar de la Policía de Mendoza, de 27 años, ha encendido nuevamente las alarmas sobre la salud mental dentro de las fuerzas de seguridad en la Zona Este. El efectivo, quien desempeñaba sus tareas en el Palacio de Justicia, fue hallado sin vida este lunes en su vivienda de la calle Berutti, apenas 37 días después de haber manifestado intenciones de autolesionarse. Aquel primer episodio, ocurrido el 11 de abril, había provocado una desesperada llamada al 911 por parte de su madre y el posterior secuestro preventivo de su arma reglamentaria y chaleco balístico por orden de las autoridades judiciales.

A pesar de que en su momento se dispuso la urgente intervención de las áreas de Investigaciones y Salud Mental, el trágico desenlace expone las severas fallas y limitaciones en los mecanismos institucionales de seguimiento para el personal en crisis. El hecho ha generado una profunda consternación, dolor e indignación tanto en su entorno familiar como entre sus compañeros de la fuerza. Este doloroso escenario reaviva con fuerza el debate público en la provincia sobre el estrés laboral, las precarias condiciones en las que trabajan los uniformados y la urgente necesidad de implementar redes de contención psicológica que sean verdaderamente reales y eficaces.
Fuente: meganoticias
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