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El testimonio de Celia Morales, exjefa del servicio de obstetricia del Hospital Saporiti con más de 40 años de trayectoria, expuso el alarmante deterioro del sistema de atención obstétrica en Rivadavia tras la prohibición del Ministerio de Salud de realizar cesáreas o inducciones en dicho nosocomio. Esta medida obliga a derivar de urgencia a las pacientes hacia el Hospital Perrupato en San Martín, un centro asistencial que ya se encuentra colapsado y con una demanda desbordada. El caso de su propia hija, embarazada de 40 semanas que debió ser trasladada por medios propios ante la demora de una ambulancia y rechazada inicialmente por la falta de integración en los sistemas de estudios médicos, evidencia una vulneración flagrante a los derechos básicos de las mujeres gestantes.

La travesía de esta joven y su madre refleja la gravedad del problema. Al llegar al Hospital Perrupato tras el viaje de urgencia en un vehículo particular, se encontraron con la insólita respuesta de que la joven no figuraba en el sistema informático y que no disponían de sus estudios previos, pretendiendo obligarla a realizarse ecografías y análisis desde cero en pleno trabajo de parto. Fue la intervención enérgica de su madre, valiéndose de su experiencia profesional y de las copias físicas de los estudios que afortunadamente llevaba consigo, lo que destrabó la burocracia médica y forzó la internación; una situación límite donde la falta de ambulancias y la desconexión administrativa pusieron en riesgo real dos vidas.

Esta centralización de los partos genera un profundo impacto social y una enorme angustia familiar, afectando de manera directa a los sectores más vulnerables que carecen de movilidad propia para afrontar los constantes traslados entre municipios. 

Fuente: "Antes de Ver El Sol"

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