
Mientras llenar un tanque de nafta Súper alcanza los $110.000, la recarga completa de un eléctrico como el BYD cuesta entre $2.800 y $9.500 en casa.

El avance de los autos electrificados en Argentina, liderado por modelos como el BYD Dolphin Mini, expone una brecha económica contundente respecto a los vehículos a combustión. Frente a los constantes aumentos en los surtidores, la diferencia de costo operativo entre ambos sistemas se ha vuelto abismal para el bolsillo del conductor.
En números concretos, llenar un tanque tradicional de 45 a 50 litros de nafta Súper exige hoy un desembolso de entre $100.000 y $110.000. Por su parte, la recarga completa de la batería de un eléctrico urbano en el hogar representa un gasto estimado de tan solo $2.800 a $9.500, según la tarifa residencial y la presencia de subsidios.
Traducido al uso diario, recorrer 100 kilómetros cuesta unos $14.500 a nafta frente a un rango de $1.000 a $3.300 en electricidad. Aunque la carga rápida en la vía pública ajusta esa diferencia, la carga hogareña convierte a la electromovilidad en una opción imbatible para el trayecto urbano.
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