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Un reciente estudio de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) ha encendido las alarmas al confirmar la presencia de contaminación por líquidos cloacales en las zonas de Los Corralitos y Lavalle. El informe técnico revela que el colapso de la Colectora Máxima Noreste no solo representa un problema ambiental y de infraestructura, sino que ha derivado en la contaminación directa de canales de riego fundamentales para el cinturón verde mendocino. Esta situación pone bajo la lupa la gestión de Aysam, cuyos directivos enfrentan ahora posibles imputaciones judiciales por la falta de obras que evitaran este desastre sanitario.

La preocupación central radica en que el área afectada, especialmente en sectores como Los Corralitos y Demalde, es uno de los principales núcleos de producción de hortalizas y frutas que abastecen a las ferias y mercados de toda la provincia. Al utilizarse agua contaminada para el riego de estos cultivos, existe un riesgo latente y directo de que los productos lleguen a la mesa de los mendocinos con una carga bacteriológica peligrosa. Lo que comenzó como un reclamo vecinal por olores y desbordes, ha escalado a una crisis de salud pública que compromete la seguridad alimentaria de la región.

Expertos advierten que este hallazgo es solo la "punta del iceberg" de un problema estructural que la empresa estatal reconoció como persistente desde hace años. Mientras la justicia avanza contra funcionarios como Humberto Mingorance por las omisiones en el mantenimiento de la red, los consumidores y productores quedan expuestos a las consecuencias de un sistema colapsado. La demora de hasta tres años para una solución definitiva, según estimaciones oficiales, plantea un escenario crítico para la agricultura local y exige medidas urgentes de remediación para frenar el vertido de residuos sobre los canales productivos.

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